Descripción del espécimen Cebollinus pigmeus flamencus

 

 


Descripción de Cebollinus Pigmeus Flamencus:

Nombre Científico: Cebollinus Pigmeus Flamencus
Nombre Común: El viejo verde flamenco encebollao
Clasificación: Especie humana degenerada / Subespecie excéntrica y patéticamente apasionada y atontada que siempre está cansada

Físico y Morfología:

Cebollinus Pigmeus Flamencus es un espécimen peculiar, una mezcla de anciano un tanto desquiciado, pesado, amante del flamenco y fenómeno idiota en una misma entidad. Su aspecto es inconfundible: un espécimen que parece estar atrapado entre la decadencia de la vejez y el exceso de entusiasmo por algo que no puede comprender completamente, como por ejemplo tener pareja.

  1. Rostro: Su rostro es un mapa de arrugas profundas, especialmente alrededor de los ojos, la frente y las comisuras de la boca, que, en conjunto, le dan una expresión perpetuamente sorprendido, como si estuviera a punto de lanzarse a un chiste tonto en cualquier momento. La piel, de un tono grisáceo, parece haber sido blanqueada por años de exposición a la luz artificial y el tabaco barato. Sus mejillas están ligeramente hundidas, pero sus ojos, aunque inyectados de sangre y algo vidriosos, conservan una chispa de infantil emoción cuando habla sobre flamenco, como si fuera el único tema que le hace sentir vivo. Los ojos, de un color gris oscuro enfermizo, parecen dos esferas brillantes de desmesurada pasión, aunque también hay algo de desconcierto en ellos, como si no supiera bien qué está haciendo con su vida.

  2. Barba y Cabello: No posee barba ni cabello, es calvo, el poco pelo que le queda es blanco

  3.  Cuerpo: El cuerpo de Cebollinus es el de un hombre mayor, con bastante tripa que, a pesar de su fervor por el flamenco, claramente ha dejado de lado cualquier esfuerzo por cuidar su salud. Posee una tripa de cervecero, estilo Homer Simpson que se acumula peligrosamente sobre un cinturón de cintura baja que parece estar a punto de estallar en cualquier momento. Los hombros caídos y la espalda ligeramente encorvada le dan una apariencia de tener muchos más años de los que aparenta, y se nota que su andar es torpe, como si fuera incapaz de coordinar bien sus movimientos cuando no está bailando, lo cual parece ser una de las pocas cosas que le otorgan alguna dignidad.

  4. Manos y Pies: Las manos de Cebollinus son pequeñas y flacas, con dedos largos y huesudos, como los de un pianista retirado. Sin embargo, siempre están en movimiento, haciendo gestos como si estuviera tocando las palmas o ejecutando los complejos movimientos de un zapateado flamenco, aunque el resultado de su "bailar" es más bien una secuencia de movimientos descoordinados que roza lo ridículo. Sus uñas son largas y amarillentas, llenas de hongos putrefactos, sin mucha atención a la higiene, pero en todo momento hay una especie de delirio que lo lleva a no detenerse nunca en su pasión.

    Los pies son pequeños y torpes, como los de un hombre que ha pasado la mayor parte de su vida bailando descalzo en su habitación, convencido de que el flamenco lo ha poseído. Son planos y casi siempre están cubiertos por unas sandalias de cuero baratas y muy desgastadas por el tiempo, que a menudo se encuentran mal ajustadas.

Vestimenta y Estilo:

Cebollinus Pigmeus Flamencus es un hombre de gustos excéntricos en cuanto a vestimenta. Su ropa siempre tiene una mezcla de colores estridentes y patrones que no combinan, en un intento por imitar la estética flamenca sin comprender realmente su significado cultural.

  1. Camisa: Generalmente, lleva una camisa de seda (o al menos lo parece) en tonos de rojo, naranja y dorado, con detalles florales que más bien parecen sacados de una tienda de disfraces de los años 90. La camisa está casi siempre abierta hasta el pecho, exhibiendo un collar de abalorios baratos que, según él, "le da el toque bohemio".

  2. Pantalones: Sus pantalones son de un color negro gastado y tienen un corte demasiado ajustado en la parte superior, como si intentara imitar el estilo de los bailaores de flamenco, pero el efecto es más bien cómico. Además, el dobladillo está desgastado y generalmente cubierto por unos zapatos de charol blanco, claramente inadecuados para cualquier tipo de zapateo real.

Comportamiento y Psicología:

Cebollinus  Pigmeus Flamencus es un ser peculiarmente patético, pero al mismo tiempo entrañablemente tierno en su ignorancia. Está obsesionado con el flamenco, pero su comprensión de este arte se limita a una mezcla de frases cliché, movimientos torpes y una sobreabundancia de entusiasmo. Habla de "la duende del flamenco" y "la pasión gitana" con una solemnidad absurda, a menudo entrelazando estas palabras con nombres de artistas y canciones que ha escuchado en su vida, pero sin realmente tener la más mínima idea de la historia detrás de ellos.

Suele hacer movimientos de baile de flamenco en su salón, a menudo acompañado de un "¡Ay!" dramático y mal ejecutado, como si el espíritu de Camarón de la Isla lo hubiera poseído, aunque evidentemente no tiene el talento para respaldar sus convicciones. Cada vez que escucha música flamenca, sus ojos se iluminan y empieza a cantar desafinadamente, imitando las letras con una emoción que raya en lo patético.

Es incapaz de entender la idea de que el flamenco es un arte profundo, ya que lo aborda más como una distracción en su vida solitaria y gris. Se siente completamente inmerso en su mundo de admiración por el flamenco, pero su delirio lo lleva a ser un "viejo verde", un personaje ridículo en el contexto cultural, pero que se considera el "gran conocedor" de este estilo musical.

Hábitat y Costumbres:

Siempre está cansado, de hecho no para de repetir la frase ¡ Estoy Cansaooooo!

Cebollinus vive en una pequeña y  muy desordenada casa, rodeada de discos de vinilo de flamenco, fotos de artistas famosos de la música española y diversas figuras decorativas que, para él, representan su conexión espiritual con el mundo gitano del flamenco. Su vivienda huele a tabaco, incienso barato y, ocasionalmente, a algún guiso improvisado que jamás termina de cocinarse correctamente porque siempre se le quema y además nunca recoge lo quemado y se le acumula

Su vida social está limitada a los ocasionales encuentros en bares de tapas, donde se presenta como un "sabio" del flamenco, compartiendo su sabiduría de manera pesada e inoportuna. En su mente, Cebollinus cree que alguna vez será reconocido como un "gran amante del flamenco", aunque nadie lo tome en serio, ya que es muy TONTOOOOOO.

Conclusión:

Cebollinus Pigmeus Flamencus es un espécimen patéticamente entrañable, un hombre cuya pasión por el flamenco roza lo absurdo, pero que es incapaz de abandonar su delirio. Vive inmerso en un mundo de clichés y gestos torpes, haciendo del flamenco su refugio y su medio de autoafirmación. Un viejo verde que, más allá de su falta de talento, es un monumento a la obsesión irracional, a la pasión mal entendida y a la importancia de tomarse a uno mismo demasiado en serio.



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